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lunes, 1 de septiembre de 2014

No está muerto quien critica.


                                              


                                                     No está muerto quien critica.



 Que la TV está en un momento de transición, calculo que ya no hay quien lo dude; hasta los más nostálgicos que se aferran al recuerdo del semicírculo familiar en torno a ese particular electrodoméstico, comprenden que ya no todos los contenidos audiovisuales son sólo visibles por TV. La segmentación, sobre todo en países como el nuestro que se jacta de tener una penetración de TV por cable de más del 80% de los hogares, está desde hace tiempo migrando a otros medios o canales que no son los clásicos Canales de Aire (siempre me sonó romántico lo del “Aire”). En fin, nadie puede discutir que los que buscan contenidos más o menos específicos (Noticias, Deporte, Música, Infantiles, etc.) encuentran una oferta más que generosa en canales de cable o digitales especializados. Sumado a esto hay, empujando, varias generaciones jóvenes de “televidentes” que consideran que ver contenidos en horarios y pantallas no decididos por ellos mismos es una costumbre tan exótica como arcaica. El resultado de tal movimiento de público genera una merma irremediable del rating general de los canales de aire en los últimos años. Antes, lo que no pasaba en TV, no pasaba; como antes de antes, lo que no pasaba en los diarios, no pasaba. Es un hecho, sólo eso, no es para ofenderse ni angustiarse. Hace unos días opiné en una nota que “La televisión de aire, TAL COMO LA CONOCIMOS, ya murió”. Una metáfora (bastante simplona, por cierto) que, descontextualización periodística mediante, enfureció a más de uno.  Me hizo acordar a la escena final de la película “Amanece que no es poco”, en la que un militar franquista le dispara al sol porque amaneció por otro lado que el esperado.
Lo curioso es que a la par de esta metamorfosis está ocurriendo otra, no menos drástica, en el periodismo de espectáculos. Originalmente (en épocas prehistóricas, previas a Google y redes sociales, por ej.) los periodistas, entre otras cosas, eran los encargados de rescatar del ostracismo, contenidos valiosos y dignos de ser apreciados por los televidentes. Esta actividad periodística se sigue llevando a cabo, pese a los cambios tecnológicos y culturales mencionados, en varias artes o afines (literatura, teatro, plástica, cine, música, etc.) pero ya casi no en TV. Se suele llamar “Crítica”; consiste, a vuelo de pájaro, en que un periodista (que sabe mucho de alguno de los géneros artísticos) consuma un nuevo contenido y opine de él. De él en cuanto él; no de él en cuanto rating de él. ¿No sé si me explico? Pregunté a varios profesionales sobre esta nueva no-tendencia y me respondieron (con un dejo de nostalgia) que las “críticas” ya no “vendían”, por lo menos era el punto de vista de los que decidían qué publicar y qué no.  Debería ser a la inversa, pienso: si un contenido tiene mucho rating, tal vez no se necesita hablar tanto de él, ya que el público mismo opina; y si no es un contenido muy conocido, pero interesante, bien vale que los profesionales lo destaquen. Digo, tratando de ser sensato.
Así las cosas, ya emitidos cinco capítulos de la nueva serie que dirigí  “Las 13 esposas de Wilson Fernandez”, (miércoles 23.30 h, canal 7) hemos recibido tan sólo dos críticas (por cierto, buenísimas, gracias, de La Nación y La Voz). Quiero explicar que un equipo enorme de actores, productores, técnicos y demás, laburó mucho para lograr una ficción sumamente original que nos llena de orgullo. Puede ser valorada más o menos por cualquier televidente afecto al cine y a la ficción en general, pero en lo que probablemente coincidan casi todos es que se trata de una serie muy diferente a las que usualmente se hacen en nuestro país.



Aquí, los links de "Las 13 esposas de Wilson Fernandez"

Cap 1 "Camila"
Cap 5 "Marina"
https://www.youtube.com/watch?v=I7VOedJ0xuo

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